La Gen Z quiere ser protagonista de la conversación
La Generación Z, jóvenes nacidos aproximadamente entre 1995 y 2012, se ha convertido en uno de los mayores retos para el sector de los medios.
Criados en un entorno plenamente digital, su relación con la información es fragmentada, móvil, profundamente visual y participativa.
No consumen noticias de forma lineal, ni acuden de manera consciente a los medios tradicionales: la información aparece, o mejor dicho, “fluye” en sus feeds sociales, en vídeos cortos, memes o relatos construidos por creadores de contenido e influencers.
Para esta generación, informarse es una experiencia integrada en su ecosistema digital cotidiano, más emocional y contextual que analítica.
Tal y como apuntan algunos estudios, los cambios en los hábitos de consumo obligan a los medios a adaptarse a un entorno dominado por buscadores, redes sociales y plataformas como TikTok o Instagram, que actúan como nuevas puertas de entrada a la información.
En el intento de encontrar respuesta a las necesidades de las audiencias mas jóvenes, algunos medios están desarrollando proyectos innovadores como IN/LAB, impulsado por Schibsted, que explora cómo rediseñar productos informativos con jóvenes y no solo para jóvenes, desde una lógica de co-creación y experimentación continua. Su objetivo es reconectar con una generación que ha crecido al margen del modelo informativo clásico, en un contexto marcado por la sobre información, la desconfianza y el consumo acelerado.
Los jóvenes esperan del periodismo tres cosas esenciales; apoyo para entender y contextualizar la información en un entorno saturado y complejo; mayor control e interacción sobre cómo consumen y participan en las noticias; y un compromiso claro con la responsabilidad social, de modo que el periodismo ayude a reducir la polarización, use la tecnología de forma ética y actúe como un puente que fomente la comprensión entre distintos grupos de la sociedad.
Algunas de las respuestas más interesantes a este desafío vienen de la mano de medios nativos sociales. Un ejemplo destacado es The Daily Aus, un medio digital australiano que ha sabido adaptar el periodismo a Instagram, TikTok y otras plataformas sociales.
Su propuesta se basa en explicar la actualidad política, social y económica de forma clara, visual y directa, utilizando carruseles, infografías y vídeos cortos, sin tecnicismos ni jerga editorial.
Temas como la salud mental, el cambio climático, el empleo o la vivienda conectan directamente con las preocupaciones de los menores de 35 años, generando una relación de cercanía, participación y confianza con audiencias que tradicionalmente quedaban fuera del radar informativo.
En una línea similar, Social News Daily representa un modelo en el que la noticia no se adapta a las redes, sino que nace en ellas, elaborando contenidos que utilizan los códigos propios de las plataformas como vídeos breves, memes, hilos, stickers o narrativas informales. La información se mezcla con entretenimiento y busca captar la atención en segundos, una capacidad clave para conectar con la Generación Z, acostumbrada a la hiper estimulación digital.
Para intentar atraer a los jóvenes despegados de la información tradicional nacen medios nativos en redes sociales, como RocaNews y Gen,știri. El primero, fundado en EE. UU. durante la pandemia, utiliza Instagram y otros canales digitales para ofrecer explicadores breves, visuales y con humor a personas de 18 a 35 años, logrando gran alcance y rentabilidad al centrarse en las plataformas que usan los propios jóvenes.
De forma similar, Gen, știri nace en Rumanía para cubrir la falta de contenidos informativos adaptados a este público, reflejando una tendencia global hacia un periodismo más accesible y alineado con los hábitos de consumo juvenil.
En este mismo eje se sitúan los medios ciudadanos y colaborativos, que van un paso más allá al empoderar a los jóvenes como productores de información. Iniciativas escolares o comunitarias, medios independientes que forman a adolescentes para elaborar reportajes en el ámbito local, o espacios de participación como YouthPress y Global Youth & News Media, que incorporan voces diversas al ecosistema informativo. Estos proyectos fortalecen la conexión con realidades locales, fomentan el sentido de pertenencia y promueven una responsabilidad social activa frente a la información.
En España destacamos Sustrato.io un medio digital independiente que apuesta deliberadamente por dar espacio a voces alternativas, creando una comunidad que apuesta por la relación directa entre autores y lectores, prescindiendo del uso de algoritmos y de la IA para la selección y jerarquización de contenidos. Su modelo pone de relieve que la innovación en medios no depende exclusivamente de la tecnología, sino también de una apuesta editorial, de gestión y de modelo de negocio alternativo.
En conjunto, todos estos proyectos parten de la convicción común de que la Generación Z no es indiferente a las noticias, pero exige otros formatos, otros lenguajes y otro rol en la conversación informativa acorde sus códigos de relación e información. Una audiencia que demanda inmediatez, contexto, autenticidad sin pretensiones y participación real.
En este nuevo paradigma de información colaborativa, el consumo informativo deja de ser un proceso unidireccional generado exclusivamente por las marcas y pasa a basarse en la participación activa, la aparición de nuevos formatos y la incorporación de nuevas voces con las que los jóvenes se relacionan, interactúan y se sienten identificados. En definitiva, ellos y ellas también quieren ser protagonistas de la conversación, pero a su manera.