La experiencia es el mensaje

La experiencia es el mensaje 

Como venimos analizando semana tras semana, la forma en que accedemos a la información está cambiando radicalmente, y a una velocidad sin precedentes. Ya no buscamos enlaces que nos ayuden y orienten a encontrar información, queremos respuestas concretas.Ya no leemos, queremos  escuchar y, si es posible, visualizar.

En esta nueva era de la economía de la atención, de atajo y mínimo esfuerzo, los asistentes de inteligencia artificial, ya sean de voz o en forma de chat ,se están comiendo a los interfaces tradicionales. Los buscadores, y cada vez más los navegadores de IA, se están convirtiendo en la ventana de acceso y de relación entre los usuarios y la información.

El informe «News Integrity in AI Assistants: Toolkit 2025«, una iniciativa conjunta de la BBC y la Unión Europea de Radiodifusión (EBU), advierte sobre el impacto profundo de estos sistemas en el ecosistema informativo. A partir de entrevistas, análisis de casos y pruebas de campo, el informe propone una hoja de ruta para garantizar que la información que circula a través de la IA sea veraz, trazable y plural.

Si los medios con vocación de servicio público han invertido durante décadas en generar contenido riguroso y plural, la realidad es que actualmente sus piezas no siempre son reconocibles ni accesibles desde estos nuevos entornos, sobre todo, entre los usuarios más jóvenes.

Los motivos, según el estudio, se encuentran en las falta de interoperabilidad técnica, la ausencia de estándares comunes de etiquetado o una ausencia crítica de atribución de fuente. En otras palabras, los usuarios reciben la información sin saber quién es el emisor, ni el contexto o el criterio editorial con el que se ha escrito y publicado.  

La experiencia de usuario (UX/UI) en los asistentes de IA no es neutral. El cómo se presenta una respuesta, si se menciona o no el medio, si hay enlaces, si hay voz humana o sintética, etc. afecta directamente a la percepción o no de credibilidad. Cada vez son más los usuarios para los que lo que no se ve o no se dice, no existe. En la batalla por la atención el texto corre el riesgo de convertirse en irrelevante. 

Si McLuhan afirmaba que el medio era el mensaje, en la era de los asistentes de inteligencia artificial, en la forma en que accedemos a la información, la experiencia moldea tanto o más que el contenido mismo del mensaje.

En este nuevo ecosistema, donde la voz de una máquina sustituye la portada, y la interfaz reemplaza al editor, la experiencia del usuario se convierte en el verdadero mensaje. Si no se menciona la fuente, si no hay contexto, si la información se presenta sin atribución, entonces la noticia, por cierta y rigurosa que sea, no existe en la mente del receptor.

Ante esto, el informe de la BBC recomienda avanzar hacia interfaces centradas en la confianza, donde la fuente y el contexto sean visibles y verificables. En paralelo, se propone la implementación de “etiquetas nutricionales” para las noticias, una especie de ficha informativa que detalle origen, edición, autoría y criterios editoriales.

Nuevas reglas, nuevos pactos

No nos enfrentamos a un problema tecnológico, sino a una cuestión de gobernanza informativa. ¿Cómo garantizar que la inteligencia artificial no sea una caja negra que intermedie nuestras decisiones informativas?

El análisis de la BBC y EBU es contundente: se necesita una alianza a nivel industria en la participen medios, tecnológicas y el regulador. Solo así, será posible auditar los algoritmos, asegurar estándares de transparencia y promover modelos de selección plural. Además, es urgente la alfabetización digital para los ciudadanos. No es suficiente tener acceso a toda la información del mundo si los usuarios no la abordan con visión crítica

Una de las recomendaciones más interesantes del informe es repensar cómo los medios escriben, etiquetan y estructuran su contenido para estos nuevos canales. Ya no se trata solo de publicar una noticia, sino de que esa noticia sea legible, interpretable y que pueda ser contextualizada por una máquina. No para complacerla, sino para asegurar que la información veraz llegue a los ciudadano y tengan contexto para interpretarlas correctamente en el momento adecuado 

En definitiva, el futuro de la información en la era de la IA no puede quedar en manos de las plataformas. Es un territorio que debe ser conquistado por toda la industria a través de una apuesta ética, que se materialice en la cooperación y la innovación editorial. La pregunta no es si la IA reemplazará a los periodistas. La verdadera cuestión es: ¿cómo garantizamos que, en este nuevo entorno conversacional, el periodismo riguroso tenga voz, espacio y reconocimiento? Los asistentes hablan pero no tienen voz propia, toca decidir en nombre de quién lo hacen.

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