IA en la encrucijada: tres estudios clave para entender lo que viene
La inteligencia artificial avanza a un ritmo tan vertiginoso que resulta imposible abarcar toda la producción de estudios, informes y análisis que surgen cada semana. Lo que antes era un flujo constante ahora se ha convertido en una auténtica avalancha de publicaciones, difícil de seguir incluso para los más atentos. Este verano hemos aprovechado para filtrar el ruido y seleccionar tres estudios especialmente relevantes, que condensan algunos de los debates más urgentes sobre IA. Te los resumimos a continuación.
1. Medios, IA y el dilema del acceso: el resumen no paga
Informe: No Turning Back: AI’s Growing Role in News. Aspen Digital (junio 2025)
Este estudio recoge las conclusiones de un encuentro con líderes de medios europeos y de UK, cuya principal conclusión es que la IA ya no es un experimento para indiciados ni tampoco es la salvación de todos los problemas del sector. No obstante, aunque actualmente se está usando sobre todo para tareas repetitivas (traducción, resúmenes, transcripción) se observa cómo el foco está desplazándose hacia algo más profundo: cómo conservar el valor del periodismo en un entorno donde las plataformas ofrecen directamente el contenido resumido por IA, sin pasar por el medio original.
Es evidente que la desintermediación nuevamente es el principal riesgo y uno de los mayores temores para los medios. Si la audiencia obtiene titulares y respuestas en un chatbot, ¿para qué hacer clic en la noticia?
Ante esto, los medios apuestan por un nuevo mantra: periodismo personal y diferencial. Investigación, análisis, matices. Contenido que la IA aún no puede replicar. Pero queda la duda: ¿los lectores lo notarán? ¿Lo valorarán? ¿Pagarán por ello?
Lo más relevante: La IA no elimina a los medios, pero sí amenaza su visibilidad, su tráfico… y por tanto sus ingresos.
3. Radiografía del uso real de la IA en redacciones
Informe: The State of AI in the Newsroom. Digiday & ArcXP (2025)
Este informe, basado en encuestas a 108 medios y broadcasters, ofrece una visión cuantitativa del uso de la IA en las redacciones. El 100 % de los encuestados afirman estar usándola activamente, sobre todo en automatización de procesos, generación de contenido simple, traducción y personalización.
El dato más revelador es que solo el 1 % ha integrado IA de forma transversal. La mayoría aún la usa para tareas puntuales. Sin embargo, se percibe cierta frustración con herramientas que no cumplen lo prometido, especialmente en moderación, personalización o video.
También preocupa que apenas se invierta en formación ética o gobernanza. La mayoría de los recursos se dedican a infraestructura y desarrollo técnico, dejando de lado la supervisión por humanos.
Lo más relevante: Existe entusiasmo, hay inversión y es imparable su expansión, pero falta integración real, sentido estratégico y estándares compartidos.
3. IA y derechos de autor: ¿quién crea, quién cobra?
Informe: IA y propiedad intelectual. Proyecto451 (julio 2025)
Este documento aborda 22 preguntas clave sobre el impacto de la IA en la propiedad intelectual. La premisa es clara: en la mayoría de los países, una obra creada íntegramente por una IA no puede tener derechos de autor. Sin intervención humana significativa, no hay protección legal.
Se abren así una serie de dilemas:
- ¿Puede el entrenamiento con obras protegidas considerarse infracción?
- ¿Debe el autor tener derecho a saber si su obra ha sido usada?
- ¿Es el estilo un activo protegible?
El informe alerta sobre el vacío legal actual y la necesidad urgente de regulación clara y de mecanismos de compensación, especialmente en lo que respecta a los datasets de entrenamiento y al uso no autorizado de contenido por parte de modelos generativos.
Lo más relevante: El marco legal no está preparado para el volumen y la naturaleza del contenido generado por IA. Y mientras tanto, muchos creadores quedan fuera del reparto de valor.
Aunque los tres informes presentan enfoques diferentes, los tres comparten una conclusión de fondo: la IA no solo transforma tareas, sino estructuras, derechos y relaciones de poder.
Observamos como la velocidad de implementación no va acompañada de una reflexión profunda sobre sus implicaciones legales, laborales o sociales. Los medios, los creadores y las plataformas están inmersos en encontrar su espacio dentro del nuevo ecosistema informativo y creativo, y no hay certezas de quiénes podrán participar de forma activa o quedar excluidos. Lo que sí parece claro es que no hay vuelta atrás.